Prensa

La tasa actual de desempleo en España supera el 25% – casi 6 millones de personas. A medida que la actividad económica vaya recuperándose parte de los desempleados podrán reincorporarse al mercado de trabajo. Sin embargo, una fracción no menor del desempleo que sufre nuestro país, que algunos sitúan por encima de los quince puntos – más de tres millones y medio de personas-, se consideran parados estructurales, es decir, se enfrentarán a importantes dificultades de incorporación al mercado de trabajo incluso cuando la actividad económica se recupere. Estas dificultades pueden tener orígenes diversos, pero principalmente se deben a la falta de adecuación del capital humano de los trabajadores a las necesidades del mercado.

De hecho, las necesidades del mercado de trabajo han sufrido una evolución espectacular con el desarrollo tecnológico. En la mayoría de los países desarrollados se ha encontrado evidencia de que muchos puestos de trabajo han sido sustituidos, al menos parcialmente, por “máquinas” (trabajos rutinarios), mientras que otros son cada vez más demandados. Entre los últimos se encuentran tanto empleos poco cualificados, pero ligados a la atención personalizada (y en consecuencia difícilmente sustituibles por máquinas) , como aquellos que requieren el uso de capacidades cognitivas y en consecuencia, exigen una alta cualificación. Este proceso se denomina polarización del empleo.

Sara De la Rica (UPV y Fedea), Brindusa Anghel (Fedea) y Aitor Lacuesta (Banco de España) contrastan si en España se ha producido también este fenómeno de la polarización del empleo durante el ciclo 1997-2012 y encuentran que, en efecto, ha sido así. En particular, encuentran que durante estos años las ocupaciones de técnicos y profesionales (altamente cualificadas) y las relacionadas con servicios personales (poco cualificadas) han crecido en importancia, mientras que aquellas relacionadas con actividades más rutinarias, tanto del sector servicios como del sector industrial, han perdido presencia en el empleo total.
Otro hecho a destacar es que dicho proceso se ha acelerado durante los años de la crisis económica, tal y como parece haber sucedido en otros países de nuestro entorno. Esto parece indicar que la crisis ha podido servir para acelerar la apuesta por ocupaciones en auge en detrimento de ocupaciones que ya estaban en declive.

El trabajo también concluye que este proceso de polarización no ha afectado a todos los trabajadores por igual. El declive de aquellos puestos de trabajo que han sido sustituidos por los avances tecnológicos ha afectado mucho más a hombres que a mujeres, posiblemente debido a la mayor concentración de aquellos en dichos puestos. Por otra parte, se observa cierta movilidad ocupacional de los trabajadores jóvenes hacia puestos de trabajo más cualificados, mientras que dicha movilidad no se observa para los más adultos, quienes posiblemente no tienen acceso a estos puestos de trabajo por su escasa cualificación.

Más información

De la Rica, S., B. Anghel y A. Lacuesta. “The Impact of the Great Recession on Employment Polarization in Spain.” Estudios sobre la Economía Española 2014/09. Fedea, Madrid.

Categorías