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Fedea publica hoy su habitual informe sobre la situación de la innovación y la I+D en España, elaborado por Juan Mulet y referido al año 2019, cuyos datos se han publicado recientemente. Estos datos todavía no reflejan las consecuencias de la Covid 19  que, según los expertos, serán importantes en todo el mundo y también en España. Se aventura que algunas serán positivas y muchas otras negativas. En nuestro país la más positiva es que se detecta en la sociedad una mejor comprensión de lo que la Ciencia y la Tecnología aportan al bienestar social y económico. Si bien una parte importante de la sociedad española era ya consciente de la desindustrialización y de la escasa atención a la generación de Ciencia y Tecnología, ha sido la pandemia la que ha evidenciado claramente estas dos debilidades nacionales. Sería deseable que tanto las Administraciones como las empresas se hicieran eco de esta mayor sensibilidad social. Por otra parte, se admite que compartiremos las consecuencias negativas con todo el mundo, porque las caídas del PIB van siempre asociadas a menores inversiones, menos colaboración entre empresas o más dificultades para atraer talento. 

Los datos de 2019 confirman la lenta senda de recuperación de los indicadores de I+D e Innovación, que se había iniciado en 2015 y que empezó a recuperar los valores anteriores a la crisis económica en 2018, diez años después de su comienzo. Respecto a los datos de 2018, los nuevos muestran un crecimiento del gasto en I+D del 4,2%, casi dos puntos menos que en los dos años anteriores. El 1,25% del PIB que suponen los 15.572M€ de gasto en I+D en 2019, está todavía muy lejos del 2,2% de la media europea, y su distribución, casi a partes iguales entre el sector público y el privado, continúa siendo anormal entre los países europeos y más cuando se compara con Japón o Corea del Sur, donde el sector privado ejecuta al menos dos tercios del total del gasto del país. 

La I+D empresarial española resiste muy mal las comparaciones internacionales. Los 8.741M€ que gastaron las empresas en I+D supone solamente el 0,7% del PIB, mientras que en Alemania este porcentaje es el 2,15% y en Francia el 1,44%. Las empresas españolas que ejecutaron I+D en el año 2019 fueron en total 11.096, de las cuales 10.006 ocupaban a menos de 250 empleados (pymes) y 1.090 eran grandes. Pero de estas empresas solo 8.477 declaraban realizar I+D de forma continua y se distribuían en 3.920 para el sector industrial y 4.557 para el sector de servicios.  

El reparto de la I+D española entre sus Comunidades Autónomas es muy poco homogénea. Madrid, Cataluña, Andalucía y el País Vasco absorben el 60% del gasto interno total español en I+D, porcentaje que no difiere del reparto de la población española ni del PIB nacional. También hay una gran disparidad del gasto ejecutado por los diferentes sectores empresariales.

Los datos de Innovación de los dos últimos años seguramente reflejan mejor la realidad española que los de los años anteriores, pero esto se debe a que la metodología de la Encuesta ha cambiado y ha conseguido que sus cuestionarios estén más cerca del discurso empresarial y sean más fácilmente cumplimentados.  Así, sin que ocurriera cambio significativo alguno en la economía española, el gasto en Innovación capturado para 2018 fue un 27% superior al de 2017, y en parecida proporción creció el número de empresas que se declaraban innovadoras. Para 2019, el gasto fue de 19.390M€, un 3,75% mayor que el de 2018, lo que es más acorde con la realidad. Las empresas innovadoras en este año fueron 26.724, de las que 24.969 eran pymes. 

El informe de este año también resume la opinión que sobre la innovación española reflejan tres documentos internacionales: el  The Global Competitiveness Report (GCR), del World Economic Forum, el Global Innovation Index (GII)  de INSEAD, Cornell y WIPO y el  European Innovation Scoreboard (EIS) de la Comisión Europea. La pandemia ha hecho que sus ediciones de este año presten menos atención de la habitual a los datos y que se centren en manifestar su impresión sobre los efectos de la Covid 19 en la innovación mundial que, evidentemente, todavía no puede reflejar la información empírica disponible. El GRC no incluye sus habituales Índices, y los EIS y GII calculan para España valores no diferentes de los del año pasado. Los tres documentos resaltan la importancia que la ciencia y la tecnología tendrán en la recuperación post-pandémica y tiene opiniones sensiblemente diferentes sobre lo que ocurrirá en el futuro. EIS es más optimista y confía en que la Unión Europea siga mejorando su implicación en la Innovación. El GII se preocupa por las consecuencias que pueda tener la Covid 19 en la I+D y la Innovación en los países emergentes, pero no descarta que las recientes experiencias de colaboración internacional y de reducción de burocracia impulsadas por la urgencia de la crisis sanitaria pueda tener efectos beneficiosos duraderos. Más pesimista es el documento GCR, que considera que debe aprovecharse la post-pandemia para restructurar la economía mundial. Calcula, con un novedoso método la capacidad de 37 países para asumir esta transformación y su disponibilidad a hacerlo. A España le otorga 40,4 puntos sobre cien cuando analiza su capacidad en materia de innovación y 56,5 puntos para su disponibilidad total. El significado de estos indicadores toma sentido sabiendo que el primero toma el valor 49,2 para Alemania y 50,8 para Francia. La disponibilidad alcanza 62,9 puntos para Alemania y 62,7 para Francia. 

Documento completo

Mulet Meliá, J. (2021). “La Innovación y la I+D españolas en 2019 y su comparación internacional. Una visión basado en las estadísticas del INE para 2019 y en Informes internacionales” FEDEA Estudios sobre la Economía Española no, 2021-15, Madrid.

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