Economía Digital y Energía

El GTMC publica hoy el primero de sus informes sectoriales, centrado en la automoción y la construcción. En él se propone extender las medidas horizontales ya adoptadas de flexibilidad laboral y financiación para las empresas, adaptándolas a las condiciones de cada sector, y reforzarlas con otras, así como introducir algunas ayudas específicas y mejoras regulatorias para contribuir a la recuperación de ciertos sectores de especial importancia y a la creación de empleo.

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La crisis económica derivada de la pandemia de la COVID-19 está afectando profundamente a la economía española pero con una intensidad muy diferente según el sector. El impacto depende de las características propias del sector, de su grado de integración en la economía global, del tamaño de las empresas que lo integran y del tiempo durante el que su actividad se ha visto paralizada. Puesto que algunos de los sectores especialmente afectados juegan un papel clave en la economía española, el Grupo de Trabajo Mixto Covid-19 ha creado dos comisiones sectoriales que estudiarán la problemática de cada uno de ellos y pasarán revista a posibles medidas que podrían contribuir a la recuperación del empleo y la actividad en estos sectores y, a través de sus efectos arrastre, en el conjunto de la economía. La primera de ellas, cuyo informe se publica hoy, ha sido coordinada por Eva Valle y Luis Puch (UCM) y se ha centrado fundamentalmente en los sectores de automoción y construcción, mientras que la segunda se ocupará del turismo y comercio.

Ambas comisiones proponen tanto líneas de actuación horizontales como medidas específicas para cada sector. Las propuestas horizontales están en línea con las recomendaciones de otras comisiones del GTMC sobre la necesidad de mantener, reforzar y flexibilizar las medidas ya tomadas, con un importante matiz añadido: es necesario adaptar tales medidas a las características de cada sector, incluyendo el ritmo de recuperación de su demanda y el daño financiero y estructural que haya podido sufrir durante el confinamiento. En particular, se propone mantener en el tiempo las medidas adoptadas para facilitar la financiación y liquidez de las empresas y autónomos, extender la duración de los ERTE y flexibilizar su diseño para permitir la reincorporación gradual de los trabajadores. También se pone el acento sobre la importancia de garantizar un entorno de certidumbre y estabilidad que permita competir internacionalmente e invertir, así como sobre la necesidad de identificar cuanto antes los programas de gasto, inversión y reforma susceptibles de ser financiados con el Plan Europeo de Recuperación. 

En cuanto a las medidas específicas, las Comisiones han querido dejar constancia de las propuestas de los sectores, que han estado representados en ellas a través de las empresas y organizaciones sectoriales participantes en el GTMC, y han tratado de identificar las que pudieran ser más efectivas para favorecer la recuperación, sostenerla en el tiempo y favorecer una adaptación rápida a los cambios estructurales que puedan estar produciéndose. Por otra parte, también se indica que todas las medidas propuestas deberían someterse a un análisis detallado de sus costes y beneficios y que podría ser necesario establecer prioridades entre ellas según su rentabilidad social y la disponibilidad general de recursos.

La primera comisión sectorial del GTMC se ha centrado en el sector inmobiliario y de la construcción, el sector de la automoción y en otras actividades relacionadas de carácter tecnológico (aeroespacial y, en parte, TIC). Su informe realiza un breve diagnóstico de cada uno de ellos y propone algunas medidas de apoyo para la recuperación de la actividad y el empleo, entre las que juegan un papel importante las de carácter regulatorio.

Los sectores analizados tienen características comunes: su dependencia de la inversión en capital físico, su fuerte capacidad tractora y la importancia que, en su desarrollo, tiene el componente tecnológico, del que depende su capacidad de competir internacionalmente. Además, cada uno de esos sectores tiene elementos propios: han llegado a la pandemia en un momento cíclico distinto o tienen retos futuros y fortalezas diferentes. Todo ello, similitudes y diferencias, debe ser tenido en cuenta al diseñar medidas que contribuyan a su recuperación post pandemia. 

El sector de la construcción se había ido desacelerando en 2019 y la crisis ha tenido una incidencia muy acusada, lo que se explica, en parte, por su uso intensivo de mano de obra y su sensibilidad a las restricciones de movilidad y a la coyuntura. La recuperación en construcción será previsiblemente de menor intensidad que la esperada en otros sectores. En el sector inmobiliario, las perspectivas podrían ser algo mejores y es posible, además, que la pandemia resulte, a medio plazo, en cambios estructurales en el uso de los espacios de trabajo y vivienda. 

Antes de la crisis el sector de la automoción ya se encontraba inmerso en una de las más disruptivas transformaciones de su historia reciente, en plena transición hacia el vehículo sostenible, conectado y autónomo. El impacto de la pandemia ha sido intenso debido, por el lado de la oferta, a que la elevada internacionalización de su producción la hace muy vulnerable a las disrupciones de las cadenas de suministro globales, y, por el de la demanda, a los negativos efectos del confinamiento y la elevada incertidumbre sobre las compras de bienes duraderos. El principal cambio estructural esperado es la búsqueda por los fabricantes de nuevos puntos de producción para diversificar riesgos.

El sector aéreo y aeroespacial ha llegado a la pandemia con cierto agotamiento, tras más de diez años de crecimiento a pesar de la Gran Recesión. En este sector, lo más crítico es saber cuándo se podrá empezar a volar, porque las pruebas y demostraciones sobre el terreno son esenciales para su operativa. España tiene compañías muy importantes y competitivas operando en el sector.

Para los sectores de construcción e inmobiliario, se proponen medidas para aumentar la oferta de suelo, facilitar el acceso a la vivienda, reducir la litigiosidad en el sector, reducir la morosidad de las Administraciones Públicas y agilizar la tramitación de expedientes. También tendrán un efecto positivo sobre el sector los programas de inversión que previsiblemente se pondrán en marcha con ayuda europea. 

Para el sector de la automoción se proponen actuaciones de apoyo temporal para fomentar la compra de vehículos de todas las tecnologías que permitan reducir emisiones así como introducir flexibilidad en la recuperación de las horas de trabajo perdidas durante la pandemia. De forma más permanente, se busca fomentar la I+D+i en el sector de la movilidad, poner en marcha actuaciones coherentes y complementarias entre sí para atraer inversiones en un contexto de cambio geoestratégico y tecnológico en la estructura del sector e introducir cambios regulatorios que faciliten la transición ordenada y gradual del sector. Muchas de estas medidas podrían instrumentarse en el Plan para el sector anunciado por el Gobierno.

En relación con el sector aéreo y aeroespacial, en un contexto de ayudas públicas a compañías nacionales, es fundamental que a la hora de apoyar al sector aeroespacial y a las tecnologías que desarrolla, la UE adopte una visión de conjunto que sea respetuosa con el mercado interior y potencie su funcionamiento. 

Documento completo

Valle, E. y L. Puch (coordinadores) y otros (2020). “Medidas de apoyo a ciertos sectores clave para la reactivación económica y la generación de empleo tras el Covid-19.” FEDEA Policy Papers no. 2020-12, Madrid.

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