Empleo

Por segundo trimestre consecutivo, asistimos a un fuerte aumento en el número de ocupados. La población activa sufre un importante retroceso de 116.000 personas, quedando por debajo de los 23 millones de activos. Como consecuencia de estos dos efectos, el número de parados disminuye en casi 300.000 personas, dejando la tasa de desempleo en el 21,18%.

El empleo en los últimos doce meses ha crecido un 3%, una tasa similar a la del crecimiento del PIB interanual. La intensa respuesta del empleo a los cambios en la actividad económica se produce en nuestro país tanto en momentos de expansión, en los que se crea mucho empleo, como en momentos de recesión, en los que se destruye mucho empleo. Esto se debe a que la economía española ajusta el empleo a la actividad casi exclusivamente mediante el margen extensivo, es decir, contratando o despidiendo mano de obra – mayoritariamente temporal. Esta es una característica que no comparten la mayoría de las economías de nuestro entorno, que utilizan preferentemente otras medidas como el aumento o reducción de horas trabajadas, de modo que presentan una evolución del número de empleados mucho más estable y deseable.

Ocupados – Cambios en su composición en los últimos 12 meses

Aumenta el porcentaje de mujeres ocupadas en este trimestre con respecto a la situación previa a la crisis, ya que en estos años se ha destruido mucho más empleo masculino que femenino. En los últimos trimestres, sin embargo, se observa un mayor acceso al empleo de varones que de mujeres, ya que éstos parecen ser más sensibles al ciclo económico.

Continúa el proceso de envejecimiento del mercado laboral, donde 41 de cada 100 trabajadores son mayores de 45 años y la proporción crece. Este fenómeno es heterogéneo según las regiones españolas. Es un reflejo de que la crisis ha destruido mucho empleo temporal, que recae fundamentalmente en trabajadores de menor edad, pero también del envejecimiento demográfico que algunas regiones españolas están sufriendo con especial crudeza. Al descenso de la natalidad, se une la emigración de muchos de sus jóvenes hacia las grandes ciudades españolas o hacia el extranjero.

El empleo generado es temporal y de muy corta duración: Por una parte, se produce un fuerte repunte de la temporalidad debido a que el empleo creado en este trimestre es fundamentalmente temporal – de hecho, el número de trabajadores con contrato asalariado ha disminuido en 18900 personas. La tasa de temporalidad alcanza ya en el 26,15%, un punto y medio más que la de hace doce meses. En algunas comunidades, como Extremadura, Andalucía, Murcia Baleares o Canarias sobrepasa el 30% del total del empleo asalariado. Por otra parte, el 84% de todos los contratos temporales firmados en estos doce meses tienen una duración menor a tres meses.

Parados – Cambios en su composición en los últimos 12 meses

La composición de parados por sexo en el total nacional se ha vuelto prácticamente paritaria. En las comunidades del norte de España, junto con Extremadura y Baleares, los hombres son todavía mayoría en el colectivo de parados, mientras que en otras, como Aragón, se produce la situación contraria. La evolución de la composición del paro por sexo dependerá del tipo de empleo que la actividad económica demande, ya que la segregación ocupacional por sexo del empleo es notable en nuestro país.

Ligero descenso en la proporción de parados de larga duración, a favor de parados de corta duración. Este descenso ha sido acusado en regiones como Navarra y Baleares, pero en otras, donde la proporción de parados de larga duración es muy alta, como son los casos de Asturias, Castilla La Mancha, Murcia y Canarias, no se observa este descenso.

Creación y Destrucción de Empleo: Una perspectiva Regional

Se produce en este trimestre una creación neta de empleo, es decir, un mayor número de empleos creados que de empleos destruidos. Sin embargo, ni el signo ni la intensidad son homogéneas entre las regiones españolas. Destacan por el lado positivo, es decir, por una fuerte creación neta de empleo neta, Asturias, Islas Baleares y Cantabria. En el extremo opuesto, destacan Andalucía y en menor medida, Madrid y Murcia.

Se observan fuertes disparidades regionales en la evolución “histórica” de la creación y destrucción de empleo (desde el año 2000). Mientras que en las Islas Baleares se observa un mercado muy dinámico con creación neta de empleo intensa desde hace ya dos años, en la Comunidad Valenciana la creación neta de empleo no acaba de imponerse. En la mayoría de las regiones, sin embargo, hemos pasado ya a una situación de creación neta de empleo, aunque la magnitud de la misma difiere notablemente entre las diferentes regiones.

Informe EPA Tercer Trimestre 2015

Si desea consultar el informe completo puede visitar el Observatorio Laboral Fedea.

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