Observatorio de Dependencia

La pandemia causada por el Covid-19 ha afectado en mayor medida a población de riesgo como a aquellas personas con enfermedades previas y a los mayores de 65 años en situación de dependencia. Según información a 30 de julio 2020, el 69% de las muertes totales por Covid-19 se produjeron en las residencias para mayores. Sin embargo, varios hechos coexistieron que provocaron el triste desenlace de un número elevado de muertes en residencias, entre los que destacan la ausencia de planes de contingencia, la falta de medicalización en los centros y las fallas de coordinación socio-sanitarias.

Este informe pretende analizar en detalle las características del sector de atención residencial en España y analizar el impacto del Covid-19 sobre este sector, a través de las fuentes disponibles, vislumbrando algunas de las causas posibles que influyeron en la elevada mortalidad en las residencias.

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Algunas cifras del sector de atención residencial en España

Un indicador interesante a la hora de caracterizar el sector de atención residencial es relacionar el número de plazas puestas a disposición de los ciudadanos y la población mayor de 65 años susceptible de utilizar estos servicios, para poder medir así el nivel de cobertura. A nivel nacional, en 2001 el índice de cobertura suponía que un 3,3% de la población de 65 años o más disponía de una plaza residencial mientras que en la actualidad (datos del año 2018), este nivel de cobertura es del 4,2%. Es decir, el avance apenas llega al 0,05 % por año

A nivel regional, la situación es heterogénea. Castilla y León es la comunidad con un índice de cobertura más elevado (7,85) seguida de Castilla La Mancha (6,85), Extremadura (6,48) y Aragón (6,28) mientras en el otro extremo, en Ceuta y Murcia, solo el 2% de este grupo poblacional dispone de una plaza residencial.

Gráfico 1: Índice de cobertura por CC.AA. 2018
Fuente: elaboración propia en base a IMSERSO

Otros indicadores que ayudan a describir al sector de atención residencial son el tamaño medio de los centros (número medio de plazas residenciales por centro), la proporción de usuarios respecto de la población de 65 años o más y el nivel de ocupación.

Respecto del tamaño medio de los centrosa nivel nacional es cerca de 70 plazas por centro, siendo Melilla, Madrid y La Rioja con un tamaño medio de los centros superior a la media nacional (cerca de 100 plazas y más por centro) y Cataluña, Extremadura, Ceuta y Canarias, inferior al promedio español (entre 45-55 plazas por centro).

En España, los usuarios de centros residenciales representan el 3% del total de la población de 65 años o más. A nivel regional se encuentran algunas diferencias. Por ejemplo, en Castilla La Mancha y Castilla y León, la población de 65 años o más que utiliza estos recursos asciende entre el 8% y 10%.[1] Por otra parte, en Murcia, Andalucía, Ceuta y Valencia un porcentaje menor de la población de 65 años o más utiliza estos servicios (menos del 2%).

Gráfico 2: Proporción de personas usuarias sobre la población de
65 años o más por CC. AA. 2018 (o último disponible)
Nota: Aragón, Canarias y Extremadura, datos año 2016. Galicia, datos año 2017.

Por último, el nivel de ocupación reviste considerable importancia en un contexto de pandemia al facilitar la transmisión. En España, el nivel de ocupación de las plazas (número de personas usuarias sobre disponibilidad de plazas) ronda el 73%, por lo que en general no es un sector saturado. Sin embargo, hay comunidades como Castilla La Mancha, Melilla, Murcia, Madrid y Castilla y León donde el nivel de ocupación es superior al 100%, superando la capacidad de los centros residenciales.

El nivel de empleo en el sector

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en 12 años el peso de la ocupación en el sector de atención residencial creció casi un punto porcentual, pasando de 0,9% en 2008 a 1,7% en 2020. El nivel de empleo en este sector alcanza los 320 mil ocupados. En el primer trimestre 2020 el sector experimentaba un crecimiento del 7% respecto del año anterior pero el último dato del segundo trimestre 2020, ya en plena crisis del Covid-19, arroja un crecimiento interanual de solo 1%. Asimismo, la ocupación en el sector residencial proviene fundamentalmente del sector privado y es marcadamente femenina.

Según la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), se destaca una mejor evolución relativa de este sector aunque con cierta pérdida salarial en relación a los otros sectores de la economía. La fracción de empleo indefinido sigue una tendencia decreciente en el sector de atención residencial mientras la modalidad de trabajo a tiempo parcial  está en una senda ascendente en este sector.

El COVID-19 en las residencias

La epidemia ha dejado un saldo muy significativo de muertes en el sector de atención residencial19.651 (69%) del total de 28.443 casos fatales relacionados con Covid-19 a finales de julio, se encontraban en residencias. 

La variabilidad entre las comunidades autónomas es particularmente notoria como se puede observar. Como los datos entre comunidades autónomas no son homogéneos porque algunas regiones diferencian las muertes por Covid-19 de las muertes con síntomas de la enfermedad pero otras no llevan a cabo esta distinción, se procede a utilizar otra medida alternativa como es la fracción de muertes en residencias respecto del exceso de mortalidad[2]. En relación a la fracción de muertes en residencias respecto del total de muertes por Covid-19, las cifras oscilan entre un 12% en Canarias a un 93% en Castila y León. Por otra parte, Baleares, La Rioja, Aragón y Cantabria presentan una fracción de muertes en residencias de casi el 100% o bien mayor si se relaciona con el exceso de mortalidad.

Gráfico 3: Número de muertes por Covid-19 en residencias como porcentaje del exceso
de mortalidad y total muertes por Covid-19 por CCAA. A 30 de Julio 2020

Fuente: RTVE y MoMo

Algunos factores que pueden explicar los fallecimientos en residencias son la incidencia inicial y final de la pandemia, el tamaño medio de los centros y el nivel de ocupación.

Si relacionamos los fallecimientos en residencias a 30 de julio 2020 con el total de fallecidos al  inicio del estado de alarma (14 de marzo 2020) y en la actualidad (30 de julio 2020), se observa una relación positiva, dado que las comunidades con más fallecimientos por Covid-19 como Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha y Castilla y León son las que presentan un mayor número de fallecimientos en residencias. Asimismo, a mayor nivel de ocupación o tamaño medio de los centros, también se produce un mayor número de fallecimientos en residencias

Gráfico 4: Tamaño medio de los centros (número de plazas/número de centros)
y muertes por Covid-19 en residencias por CCAA.

Fuente: RTVE e IMSERSO. Nota: Datos de IMSERSO año 2018
Gráfico 5: Nivel de ocupación (número de usuarios/número de plazas)
y muertes por Covid-19 en residencias por CCAA.

Fuente: RTVE e IMSERSO. Nota: Datos de usuarios (IMSERSO): Aragón, Canarias y Extremadura datos del año 2016. Galicia, datos del año 2017, resto de regiones 2018

Por otra parte, la fracción de fallecimientos en residencias sobre el total de muertes Covid-19 parece estar muy relacionada positivamente con el volumen de usuarios respecto de la población de 65 años o más y el nivel de cobertura (Plazas residenciales sobre población de 65 años o más) pero no se muestra ninguna correlación evidente con el porcentaje de población mayor de 75 años o 85 años.

Gráfico 6: Fracción fallecimientos residencias a 30 de Julio
sobre el total de muertes Covid-19 e indicadores de población

Fuente: RTVE y Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social

Reflexiones finales

El Covid-19 ha revelado súbitamente las principales deficiencias del sistema de atención residencial en España, esto es, la falta crónica de recursos, personal especializado, ausencia de medicalización y fallas de coordinación socio-sanitarias ante un contexto de pandemia.

Por ello creemos que en un futuro más próximo que lejano, además de mejoras en la dotación financiera, y de recursos para hacer frente a una emergencia sanitaria, en un contexto de pandemia, todas las residencias deberían contar con un plan de aislamiento y de medicalización para evitar el contagio en hospitales, un plan de coordinación con el sistema sanitario. Por otra parte, los trabajadores deberían contar con el nivel de formación y con el material de protección adecuado. 

En esta línea sugerimos el establecimiento, con carácter inmediato, de un catálogo exhaustivo de residencias en España y un sistema de auditoria anual o bianual que permita detectar las principales deficiencias, que la presente crisis ha revelado como determinantes, y abordar su posible solución. También resulta imprescindible la creación de planes de coordinación sociosanitaria efectivos que incluyan al sector de atención residencial. Finalmente, un plan de formación efectiva de los trabajadores involucrados que deberían por otra parte ser remunerados acorde a su nivel de formación y responsabilidad.

Sin duda alguna estos son temas centrales en el marco de la necesaria clarificación (¿una ley de claridad para el sector?) del sistema de atención a la dependencia.


[2] El exceso de muertes o mortalidad se calcula como la diferencia entre el total de muertes desde marzo hasta el 30 de julio de 2020 menos el total de muertes desde marzo hasta el 30 de julio de 2019 para cada región, información publicada por el Sistema de Vigilancia de la mortalidad diaria (MoMo).


[1] En el caso de ambas Castillas, la elevada fracción puede explicarse por la población mayor de Madrid que acaba residiendo en los centros de las provincias de Castilla colindantes con Madrid.

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