Economía Digital y Energía

  • La digitalización tiende a agravar los problemas de elusión fiscal derivados de la creciente globalización, facilitando el traslado contable de los beneficios de grupos multinacionales a jurisdicciones de baja tributación y ayudando a eludir normas de sujeción fiscal basadas en la presencia física en el territorio. Esto tiene consecuencias muy negativas para la capacidad recaudatoria de muchos estados y para el mantenimiento de un level playing field de competencia en igualdad de condiciones.
  • Para lidiar con estos problemas, diversas organizaciones internacionales han avanzado propuestas de soluciones multilaterales y algunos países han introducido medidas unilaterales, incluyendo gravámenes sobre las ventas de ciertos servicios digitales. Las soluciones multilaterales son en principio preferibles pero los gravámenes unilaterales de carácter transitorio pueden ser útiles para garantizar una tributación mínima por parte de ciertas grandes empresas digitales en los países en los que operan y podrían servir también de estímulo para facilitar o acelerar la consecución de acuerdos multilaterales.

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El actual marco de coordinación internacional de la fiscalidad empresarial está construido sobre un conjunto de principios y reglas basadas en la presencia física de las empresas en los territorios en los que desarrollan sus negocios. Sin embargo, la creciente utilización de las nuevas tecnologías digitales ha hecho que, en muchos casos, sea cada vez más sencillo desarrollar una actividad en un país sin tener presencia física en el mismo. De esta forma, las nuevas tecnologías han agravado un problema ya existente de elusión fiscal internacional, ofreciendo a las empresas multinacionales mayores oportunidades de situar sus beneficios en jurisdicciones de baja o nula tributación y ayudando a eludir normas de sujeción fiscal basadas en la presencia física en el territorio.

A su vez, esto ha dado lugar a una creciente competencia fiscal entre países que ha agravado los problemas de insuficiencia recaudatoria que sufren muchos de ellos. En la medida en que la capacidad de elusión fiscal suele estar positivamente asociada con la dimensión empresarial, además, los grandes grupos multinacionales adquieren una ventaja adicional que tiende a reforzar su posición de dominio. En la misma línea, también existe en ocasiones un problema de desigualdad de trato entre empresas que ofrecen productos similares o sustitutivos en función de su grado de utilización de plataformas digitales de distribución, lo que genera una asignación injusta de las cargas tributarias y hace imposible la competencia en igualdad de condiciones.

En este contexto, Fedea publica hoy un estudio elaborado por Julio López Laborda (U. de Zaragoza y Fedea) y Jorge Onrubia (UCM y Fedea) sobre los retos a los que se enfrenta en la actualidad la fiscalidad societaria internacional. Tras identificar los problemas que la creciente globalización y digitalización generan en este ámbito, el informe discute las alternativas que se han planteado desde las instituciones internacionales para tratar de resolver esos problemas de forma multilateral, así como las medidas unilaterales que han adoptado algunos países a la espera de la puesta en marcha de instrumentos consensuados de coordinación internacional.

El FMI, la OCDE y la Comisión Europea han avanzado diversas propuestas para adaptar el marco de la tributación societaria internacional a las nuevas circunstancias de una forma multilateral y consensuada. Algunas de ellas buscan garantizar una tributación mínima global, con independencia de la localización de las actividades de las multinacionales, con el doble objetivo de reducir los incentivos existentes para distribuir de forma estratégica sus beneficios entre jurisdicciones y de fijar un suelo a la competencia fiscal entre países. Otras propuestas se centran en el reparto entre jurisdicciones de los beneficios o de las bases imponibles de acuerdo con su contribución a la generación de valor, aproximada a partir de la localización de los activos y el empleo de las empresas y la de sus ventas o usuarios. También se ha propuesto ampliar el concepto de establecimiento permanente, sustituyendo el antiguo criterio de presencia física por otro más amplio de presencia económica a efectos de determinar la sujeción de las empresas extranjeras al impuesto de sociedades de cada país.

Finalmente, se han propuesto también figuras impositivas que gravan los ingresos brutos por la venta de servicios digitales, incluyendo la publicidad online, renunciando a intentar medir los beneficios generados en cada territorio. En esta línea, la llamada tasa Google (o impuesto sobre servicios digitales) ha sido considerada a nivel de la Unión Europea como medida transitoria mientras se acuerda un régimen permanente más satisfactorio, habiéndose llegado a elaborar en 2018 una propuesta de directiva que finalmente fue suspendida provisionalmente a la espera de un acuerdo multilateral  para el que se ha fijado un plazo muy ajustado (antes de finales de 2020). Mientras tanto, figuras similares han sido introducidas de forma unilateral o están siendo estudiadas por algunos países, incluyendo España. Un caso interesante es el recientemente aprobado impuesto francés sobre las empresas digitales, diseñado explícitamente como un gravamen de carácter transitorio que sólo estará vigente hasta que se apruebe un régimen fiscal general en el seno de la OCDE.

Los autores sostienen que las soluciones de carácter multilateral son en principio preferibles y señalan que la propuesta europea de compartición de una base imponible común armonizada (BICCIS) presenta ventajas interesantes, aunque no soluciona todos los problemas. Los gravámenes unilaterales sobre las ventas brutas son en principio menos eficaces y pueden tener costes significativos de eficiencia pero, por otra parte, tienen sentido como forma de garantizar una tributación mínima por parte de ciertas grandes empresas digitales en los países en los que operan y podrían servir también de acicate para que se alcancen acuerdos multilaterales lo antes posible, reduciendo los incentivos de los beneficiarios de la actual situación de impasse para prolongar indefinidamente las negociaciones.

Documento

López Laborda, J. y J. Onrubia (2019). “Los retos de la fiscalidad societaria en la era de la economía digital: el estado de la cuestión.” FEDEA Policy Papers no. 2019-04 Madrid.

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Leticia Moreno
91 435 90 29
lmoreno@fedea.es

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